viernes, 25 de noviembre de 2011

Podría mirar tu foto durante horas

Podría pasarme mirando esa foto horas, podría mirarla de lado, de frente, de lejos, de cerca. Podría mirarla desde el ángulo 45º, desde el 90º... o 100º. La podría mirar con odio, con amor, con ternura, con amistad o con rencor. La podría mirar con los ojos cerrados porque ya me la sabría de memoria... Conocería su brillo, su color, su esplendor. Conocería la forma de la mirada, de nuestra mirada. Conocería nuestros sentimientos, la alegría de ese esperando momento o la pena de ese angustiado adiós. Conocería los secretos del alma, las pequeñas sonrisas o el inquietante efecto de la gravedad. Si, podría mirar la foto y seguir viendo la misma persona que un día vi, esa persona trasparente, con corazón bondadoso, con actitud caprichosa, con caricias amorosas, con pájaros en la cabeza. Aún sentiría los apretones de nuestros abrazos, el silencio de las palabras, el efecto de los besos. Sentiría los recuerdos, los despistes, las fechas, las palabras que las recuerdan. Sentiría la necesidad de saber de ti, aunque la foto ya me lo trasmitiría, lo sentiría todo. ¿Y qué decir? Guardó cada una de nuestras fotos, de nuestros recuerdos, de nuestras palabras, de nuestras ironías, de nuestros mensajes, en el fondo de mi corazón. No me las pidas, no te las daré. No me ruegues porque no te escucharé. No permitas porque yo tampoco te lo permitiré. No me olvides porque yo no te olvidaré. No me odies porque sabes que amarás, que me amarás por encima de las mentiras, de las falsas palabras, de las hipotéticas ilusiones, de la cruel realidad. Si quieres las fotos y los recuerdos, ábreme la caja del corazón que guarda cada sensación, cada sonrisa y cada lágrima. Aunque ya te será difícil, he tirado la llave al mar, he tirado las nubes, he tirado la arena, he tirado la lava de los volcanes, he tirado la ventisca. Lo he tirado todo. Y aún así la llave sigue brillando en el fondo porque no es una llave normal, es la llave de nuestro amor. Quién un día abrió nuestros corazones y quién un día puso fin a nuestras vivencias juntas. No te guardaré como un recuerdo más porque tú ya no eres un recuerdo, eres una foto, mi foto, la que podría mirar durante horas, de lado, de frente [...]

lunes, 14 de noviembre de 2011

Su peor despedida

Cuando una simple conversación hace que todas las cosas que había conseguido olvidar vuelvan de repente a aparecer. Había decidido olvidarlo por completo y todo iba perfecto, aunque ella seguía echándole de menos, y pensaba en él pero ya era diferente. Fue una decisión difícil, pero la distancia pudo con todo y prefirió olvidarlo a seguir con esas rayadas que no la dejaban concentrarse y con todas esas lágrimas derrochadas al escuchar las canciones que le recordaban a él. Y que aún le siguen recordando. Y volvió. De la nada. Una conversación bastó para que ella volviera a pensar en ese verano, en esos dos meses, pocos pero intensos. Dos meses que jamás olvidará por mucho que pase el tiempo. Prueba de ello son ya los 16 meses que hace de aquello, los 14 meses sin verse. Los intentos de poder escapar un día a su ciudad para verle. Y ella seguía recordando cada minuto que pasó junto a él, todo lo que pasó, cómo fue su primer beso, el lugar, el cielo, las estrellas, sus palabras. Tampoco olvidará nunca el último beso, con lágrimas en los ojos. Fue su peor despedida sin duda. De hecho es su peor despedida.



- Echo de menos todo aquello y todas esas cosas.
Rápidamente ella sonsaca que ese "todas esas cosas" va por ella... Pero surgen las dudas. ¿Y si no va por mi?- se pregunta. Él se despide con un tímido "te quiero", y con un "tenéis que venir". Ella le dice que hablarían de eso otro día y se despide. Con sutileza él le dice que la quiere más, y comienza el juego de a ver quien se quiere más. Lo dejan en tablas.


Y volviendo al principio... ella son todo dudas. Otra noche escuchando sus canciones. Las que le recuerdan a él. Las que él le dijo que le recordaban a ella. Imaginación al poder, se imagina diciendo la letra de una canción, SU canción, junto a él.
-Cause I'm into deep...
-And I'm trying to keep...
-Up above in my head...
-Instead of going under.
Y se ríen, y se miran a los ojos. Y él le pone esa carita tan especial. Esa carita que la ve y piensa "me lo como, ¿por qué es tan mono?". Y efectivamente se lo come... pero a besos.


Pero volviendo a la realidad, son cosas que ella sabe que probablemente no pasarán, al menos en un futuro cercano. Y mientras seguirá pensando si seguir rayándose por él, u olvidarle definitivamente, aunque sabe perfectamente que será muy difícil, porque lo quiere. Y mucho.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Pues... Te besaría

- ¿Y si pudieras decirme todo lo que sientes por mí en cinco segundos? 
- Pues... Te besaría.
- ¿Me besarías?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Porque en cinco segundos jamás podría decirte todo lo que siento, en cinco segundos ni siquiera podrías imaginarlo. Pero con un beso te diría todo lo que jamás sería capaz de decirte con palabras, en un beso escucharías todos mis silencios y pillarías mis indirectas e ironías. Y quizás, (sólo quizás) en ese beso sentirías lo que siento.

sábado, 5 de noviembre de 2011

I don't love you ...I'm sorry

Ella, que un día dibujó corazones, ahora debe romperlos. Ella, que escribía historias donde las protagonistas eran unas mariposas que bailaban con el mar, ahora sólo puede escribir historias de corazones rotos. Ella, que saltaba de ilusión cada vez que le veía, ahora se limita a agachar la cabeza al verle pasar. Ella, que antes vivía feliz rodeada de sonrisas, ahora vive en el planeta Tristeza. Y dejó de creer en el amor, dejó de creer en él, dejó de creer en sí misma, dejó de creer en ese 'ellos' que tanto deseaba. Sabe que el Sol puede salir sin él, que puede sonreír sin que esté cerca, que puede vivir sin recordarle a cada instante... Ella lo sabe, el problema es que no puede aceptarlo. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

You hurt me but I still love you

Hace ya tiempo que te estoy buscando. Una mañana me desperté y me sorprendió la falta del tacto de tus labios sobre mi pelo; que no me susurrases, como en cada mañana, uno de tus 'te quiero'; la ausencia de tus brazos rodeando mi cintura, atrapándome en la única cárcel en la que me hubiese gustado estar. Y te busqué; te busqué debajo de cada una de mis ilusiones; en cada uno de mis sueños, y cada una de mis pesadillas; en cada lágrima, tanto de tristeza como de alegría; en cada hora, cada minuto y cada segundo; en cada ola que se rompía en la orilla de aquel mar, el mismo que un día contemplamos juntos; en cada alegría y en cada decepción. No aparecías. Y, después de tanto buscar, se me ocurrió preguntar por ti en mi corazón. He de admitir que no me sorprendí demasiado al ver que estaba roto, al igual que el 'Tú y Yo' que un día dibujamos con nubes para tatuar nuestro cielo.

domingo, 30 de octubre de 2011

Kilómetros a la espalda

Antes de poner en duda una sola de mis palabras dime cuándo te he mentido, porque puedo equivocarme pero no te engañaría. Puedo girar bastante más deprisa de lo que luego tardo en equilibrarme. Puedo maltratarlo todo aunque lo quiera. Y hay cuando no tengo nada y puedo con todo y hay cuando no puedo con nada y, además, no lo quiero. 


Puedo escribir páginas y páginas de mentiras en primera persona que nada tengan que ver con mi ánimo, ni con el ánimo de mi karma, ni con nada de nada. Que cada kilómetro a la espalda le resquebraja a cada uno de una manera distinta el espejo, y yo sólo voy dejando aquí y allá pruebas inexactas de lo que siento, y hay veces que ni eso. Te juro mi vida que hay veces que ni eso.
Golpear y resbalar indistintamente de piel a pared, moratones vitalicios sin memoria, y cada herida es un misterio en la resaca, y ¿qué quieres que te diga? tampoco procuro entenderlo. Sentimientos.
Y entre abrazos te dices “Uy que va, o bueno, puede que sí”. Y al día siguiente a la distancia le soplas “Me salen chichones de pensarte, amor como dueles, y eso que pienso que no te quiero, y eso que esta vez sí que miraba por dónde iba pisando”.
Porque  el “Se mira pero no se toca” equivale a “Se siente pero no se entiende”. En cuanto a tentación y a sentimientos se la traemos bastante floja, te lo aseguro por experiencia. De cuando yo  na’ más que he sido eso, sentimientos.
Desarraigarse. Mandarlo todo, maldita sea, por una vez, al infierno. Ser uno mismo a riesgo de caer en picado y para siempre en el intento. Porque la ida sin peligro es como el mundo sin John Lennon: gris manicomio, casi humo.
Aquí me tienes, haciendo un cameo en tu vida. Soy sólo el delirio en ayunas de nuestras intenciones reflejadas en miradas, así modernitas, dentro de unas gafas de sol. Soy sólo eso, soy sólo una reacción. Estoy aquí de rebote. De mayor quiero ser instinto. Aquí me tienes con mi idilio de garrafón convertido en gas lacrimógeno. Estos son mis credenciales. Te tomo prestado la mitad de tu pasado para derrochar innecesariamente cariño, porque es como yo, inútil pero bella.
Idílicamente tú, idílicamente yo. Dime si el delirio no es una inmortalidad más a la que aferrarse. Pon todas las cruces que quieras si piensas pagar con intereses tus deudas, tus deudas tuyas. En el fondo mentimos como cosacos, diciendo que en vez de evitar hundirnos, nos place la deriva, y que va en serio eso de que estamos locos y alegremente confundidos, y que tememos poquito más que la inseguridad, pero en fin, cada uno con su pedo.
Antes, mucho antes de jugar a querernos, me acuerdo de situaciones lumínicas escandalosamente aburridas. Antes de ponernos a hablar como si leyésemos todos los días los periódicos, he de leer en tus cicatrices que ha habido cuando no sabías en que día vivías, ni qué mundo era éste de amenazas legales especializadas en alas, y tú como si nada.
Dime cómo de absurdo es preferir el amor a primera vista a torpes, torpes intentos de soledad chamuscada. Ahora que nos las damos de genios y de ágiles y de que vamos serenos, con eso de que nunca seremos las cenizas de no vernos si bailamos a las tres de la tarde como si fuesen de la mañana. La conclusión, la epifanía de que si no estoy, del verbo ESTAR con mayúsculas, te quemas.
He aprendido a trompicones un montón de tonterías y a pescozones a besarte, llorando que no estoy de sobredosis. He jugado a destroquelar tus opiniones, invirtiendo su diplomacia y a electrocutarte el peinado y a limarte a arañazos. He jugado a jugar contigo y me has ganado, y ha habido veces en las que no estaba jugando pero jugaba a que no te dieses cuenta.
He subido a lo más alto, sólo porque luego la hostia iba a ser mayor. He dejado a gente estupenda por el camino y me empacha de indiferencia su recuerdo, me he mojado cuando hizo falta mojarse y ya ni eso. He renegado del mundo hasta tal punto que me cuesta volver, aunque sea para unirme a la lucha.
Ser o no buena gente, así, tan buenagentemente dicho puede, en fin, qué sé yo, pero puede que sea saber que te quieren y sentir que te lo mereces.